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Marco Conceptual
Desde la disciplina científica de los Estudios de Género, se ha hecho referencia al sistema sexo/género, o sea el referirse principalmente a dos grandes categorías científicas como son sexo y género, las que se definen a continuación:
Sexo: es un hecho natural y biológico que determina las características físicas, hormonales y fisiológicas de una persona. Son las diferencias biológicas universales establecidas por la naturaleza y que son comunes a todas las sociedades y culturas.
El concepto de género se relaciona con los rasgos culturales que han ido moldeándose a lo largo de la historia de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, develando las diferentes oportunidades y roles que desarrollan ambos en las sociedades, y que son propias de su etapa de desarrollo histórico. Al ser hechos culturales son susceptibles de ser transformados.
Género: conjunto de prácticas, actitudes, símbolos o representaciones, normas, valores y expectativas de comportamiento, que las sociedades construyen a partir de las diferencias sexuales, anatómicas y fisiológicas entre hombres y mujeres, dando sentido a la reproducción y a las relaciones jerárquicas de poder entre ambos, en las que los hombres detentan el poder y las mujeres están sometidas a ellos.
Análisis de Género: Proceso teórico-práctico que permite analizar diferencialmente los roles entre mujeres y hombres, las responsabilidades, el acceso, uso y control sobre los recursos, los problemas o las necesidades, propiedades y oportunidades y la capacidad de organización de las mujeres y los hombres para promover la igualdad.
Enfoque de género: Forma de observar la realidad con base en las variables ¨sexo¨ y ¨género¨ y sus manifestaciones en un contexto geográfico, étnico e histórico determinado. Permite visualizar y reconocer la existencia de relaciones de jerarquía y desigualdad entre las mujeres y los hombres expresadas en opresión, injusticia, subordinación y discriminación mayoritariamente hacia las mujeres.
Perspectiva de Género: es una nueva visión que permite analizar y comprender las características que definen a mujeres y hombres en sociedad, de manera específica; sus semejanzas y diferencias. Analiza las posibilidades vitales de mujeres y hombres, en el sentido de sus vidas, sus expectativas, sus oportunidades, sus potencialidades, sus demandas e intereses, cuyo resultado debe enmarcarse en integrarles plenamente al desarrollo equitativo y en igualdad de condiciones.
(Glosario, Oficina Nacional de la Mujer).
Algunas reflexiones para tomar en consideración:
Incluir el enfoque de género en un plan, política, proyecto o ley significa tener en cuenta el lugar y el significado que las sociedades dan a los hombres y a las mujeres, considerando sus necesidades prácticas y estratégicas.
Al analizar o elaborar un documento, tomar en consideración que las diferencias sexuales han sido traducidas a desigualdades sociales condicionantes que no son causadas por la biología, sino por las ideas y prejuicios sociales, o sea el género.
Como estas son construcciones sociales, se deben desaprender para reaprender nuevas formas de vida, en donde la equidad y solidaridad entre mujeres y hombres sea posible y necesaria, como forma de construcción de la paz, la justicia y el desarrollo sostenible.
No basta con declarar la igualdad de trato en la ley, hay que trabajar para lograrla, formulando políticas, planes de igualdad, emitiendo o reformando leyes e incluyendo en nuestro quehacer cotidiano, esta nueva visión.
Para superar las brechas de género, es necesario que se apliquen medidas afirmativas (de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad real entre el hombre y la mujer, las que no se considerarán como discriminatorias para los hombres), que permitan compensar los siglos de desigualdad, en donde las mujeres han estado marginadas del ejercicio de derechos, libertades y oportunidades (a la educación, al trabajo, la salud, a la participación política, a la vivienda, crédito, tierra, entre otros).
Cuando estemos aplicando este nuevo paradigma del análisis de género, recordemos que, contribuye a lograr el cambio a nivel personal y social, “ya que el género no es un simple discurso, sino una forma cotidiana de vida”, que nos compromete a cada una y cada uno a construir sociedades más igualitarias, en donde los seres humanos mujeres y hombres tengan igual valor y oportunidades; así como el derecho de vivir con dignidad y de tener acceso a la justicia, la que es visualizada como un instrumento de desarrollo humano y de consolidación de la paz.
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