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Mensaje del Magistrado Erick Alfonso Álvarez Mancilla, durante el acto de Toma de Posesión como Presidente del Organismo Judicial y Corte Suprema de Justicia, período 2009-2010


 

Todos los guatemaltecos, para llegar a esta sesión solemne, de este alto Organismo, hemos experimentado horas aciagas, en la que nuestro endeble Estado de Derecho ha estado a punto de colapsar.

Se tiene la percepción de que el sistema de división de poderes ha sido violentado.  No obstante lo anterior, el camino no ha concluido, empieza.

Efectivamente, nuestra población ha perdido la fe en la administración de justicia, y cada vez más la autotutela está sustituyendo a la administración de justicia.  Por ello, Guatemala clama por un Organismo Judicial integrado por jueces probos, que haga realidad el que la justicia sea pronta y cumplida.

Pronta, porque justicia tardía no es justicia.  Y cumplida, porque a la Iuris Dictio debe seguir la efectiva realización del derecho.

Los hoy juramentados como miembros de la Corte Suprema de Justicia, estamos concientes del estado de justicia de nuestro país, y por ese motivo al unísono, nos comprometemos a poner nuestro mejor esfuerzo al servicio de la justicia, relegando nuestros intereses personales y privilegiando el interés de nuestro país.

No hablo a título personal, sino soy el porta voz de mis compañeros Magistrados de Corte, porque todos tenemos la convicción que el Presidente de este alto Organismo debe ser un igual entre sus iguales.

Hoy, el supremo creador, a través de la confianza que mis compañeros Magistrados han depositado en mí, pone sobre mis hombros la responsabilidad de ser el primer Presidente de este quinquenio, electo por unanimidad.  Lo anterior conlleva la visión de servir y no de servirnos del cargo a desempeñar, seguro que contaré con el apoyo de mis honorables compañeros, de quienes me siento respaldado para afrontar el reto, el cual es obvio no es tarea de una persona.

La confianza en lo anterior no es sólo lirismo, motivado por la ocasión.  Hemos concertado un plan de trabajo que refleja el sentir de todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia, que tiene por objeto rescatar la credibilidad en la administración de justicia.

Sabemos que no contamos con una varita mágica o con las palabras mágicas que a su conjuro podamos hacer realidad el anhelo del pueblo guatemalteco.

Estamos concientes, también, que este  esfuerzo no es labor de trece Magistrados.  Que es labor de todos los guatemaltecos, pero especialmente de todos y cada uno de los miembros del Organismo Judicial.

De esa cuenta hemos consensuado un plan de trabajo, del cual haré un esbozo, que como obra humana es perfectible, y sujeto a crítica.  En ese sentido la Corte Suprema de Justicia, integrada por los presentes, estamos prestos a receptar y analizar las sugerencias que al respecto se nos proporcionen.

Estimamos que si bien es cierto debe regir la independencia de poderes, independencia no significa ruptura con los otros Organismos del Estado, sino interrelación, pues la administración es cosa de todos.

Por ello, es vital la comunicación entre los distintos Organismos para sacar adelante a Guatemala.

Debemos tener presente que Guatemala es un país multilingüe, multiétnico y pluricultural.  De esa cuenta debemos actuar de conformidad, a efecto de que a nuestros compatriotas que se expresan en otro idioma, nuestra ley les permita solicitar la tutela jurisdiccional que el Estado está obligado a proveer.

Uno de los aspectos más relevantes más relevantes y que tiene más visualización y enfoque tanto a nivel nacional como internacional, es la criminalidad, especialmente la organizada, que es un azote para la población de nuestro país.

Antes no se contaba con los instrumentos legales necesarios para enfrentarla.  Hoy en día los representantes del pueblo han emitido leyes para combatirla en forma adecuada, promulgando leyes modernas que le permitan al ente acusador y a los juzgadores el cumplimiento de sus funciones.

En este sentido, la ONU nos ha proporcionado su valioso concurso, y los frutos están a la vista; por lo que es pertinente seguir colaborando con el comisionado de la CICIG, Dr. Carlos Castresana y su equipo, a efecto de erradicar el flagelo de la violencia organizada, que tanto ha enlutado a la familia guatemalteca.

Creemos que vamos por el camino correcto, y que para seguir por este derrotero es indispensable la independencia del poder judicial.

En este sentido, es pertinente traer a colación los principios constitucionales de los Jueces y Magistrados, como lo son:

  1. Imparcialidad
  2. Independencia
  3. Inamovilidad y
  4. Responsabilidad  

Respecto a la independencia, el Artículo 203 Constitucional, en su segundo párrafo prescribe que “los Magistrados y Jueces son independientes en el ejercicio de sus funciones y únicamente están sujetos a la Constitución de la República y a las leyes”. 

Por lo anterior, nuestro compromiso con el pueblo de Guatemala, es de respetar la independencia de los Jueces y Magistrados.  Lo anterior con el objeto de dejarla en el ejercicio de su función, apegados únicamente a nuestra Constitución y a las leyes de la República.

Respecto a la responsabilidad, la Ley del Organismo Judicial en su Artículo 15 represcribe que “los Jueces no pueden suspender, retardar ni denegar  la administración de justicia, sin incurrir en responsabilidad…”; y en el segundo párrafo del Artículo 68, indica que “los Jueces están obligaos a leer y a estudiar las actuaciones por sí mismos y son responsables de los daños que causen por omisión, ignorancia o negligencia”.

En este sentido, el compromiso de velar porque los plazos se cumplan, a efecto de que los juzgadores y sus auxiliares se compenetren de la alta función que es la administración de justicia y que esta sea pronta y cumplida, debiendo predicar con el ejemplo, ya que de todos es sabido que los procesos tardan mucho. 

La desesperanza reina entre las personas en conflicto.  Por ello, dentro de otras cosas, es necesario implementar el régimen de notificaciones empleando el sistema digital computarizado, lo cual  agilizaría el trámite de los procesos, daría  mayor seguridad a las partes y redundaría en beneficios del Organismo Judicial, por el alto costo de las notificaciones que representa el actual sistema.

Adicionalmente, todos los miembros del Organismo Judicial, sin distingos debemos cumplir con la normativa que nuestras funciones nos imponen, especialmente la probidad, asumiendo la responsabilidad inherente a ellas.

Es imperativo hacer uso del Derecho Constitucional de Iniciativa de Ley, a efecto el honorable Congreso de la República promulgue las distintas leyes que nos permita a los Jueces la administración de justicia.

El compromiso del manejo transparente del presupuesto del Organismo Judicial, es fundamental para la credibilidad de este Organismo.  De esa cuenta, evitar el gasto superfluo en cuanto a viajes que no sean de beneficio para el Organismo Judicial y todo lo que esto conlleva.

Es importante el fortalecimiento de la Escuela de Estudios Judiciales, a efecto de capacitar a los juzgadores en los distintos ámbitos de la administración de justicia.  Por ello es menester establecer convenios con las Universidades pública y/o privadas, a fin de que los operadores de justicia, en un horario que no distraiga su ocupación principal, puedan acceder a realizar estudios superiores, que no solo los capacite sino que les permita postularse en lo futuro a las Comisiones de Postulación, sin desventaja en el rubro académico.

En fin, reiteramos que la administración de justicia no sólo es del interés de los Jueces.  Atañe a todos los guatemaltecos por igual.  Y todos tenemos que poner nuestro grano de arena para que nuestro país viva en paz, seguridad y justicia.

Nuestro compromiso institucional de coadyuvar en el esfuerzo y la invocación al Supremo Creador para que nos ilumine en nuestro arduo camino.

 

Muchas gracias.

 

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